En la curva de mi boca recogiste mi aliento, y me lo diste de vuelta. El cielo de la Barceloneta atardece gris, y te pienso enganchado de mi labio, devolviéndome un frío que me abrasa la garganta. Te extraño. Pájaro torpe de alas grandes que descendiste dando tumbos. Reirán los niños a tu paso, pero a mí me arruinaste el poco calor que me quedaba.
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