Carta a ti
I parte
Querido amigo,
Te escribo esta carta para confesarte que las estrellas me besan la frente y los astros giran y el sol gira si estás presente. Te dedico estas líneas para decirte quien fuera almohada para recoger tu aliento. Te escribo y te reescribo, te imagino y recreo, una pena que luego toda esta locura quede hecha un jirón entre deshechos. Y a pesar de ello, yo lo intento de nuevo. Me veo con el bolígrafo en mano, otra vez, mi mano escribíendote y mi cabeza recordándote.
No saber de tu distancia me hiela el cuerpo. No entender tu silencio me conmueve, amigo. Y te llamo amigo por no saber qué más decirte. No poder llamarte amor me quema, pero lo entiendo y me contengo. Me muerdo el labio y te escribo la primera linea "Querido amigo".
Tal vez pienses que soy una loca, tal vez creas que te mienten mis palabras, que no sé nada de nada, pero dime qué más me queda, qué más hacer sino escribirte y arrancarme este ardor que me sube por la garganta. A lo mejor piensas que no hice nada por mantenerte a mi lado, a lo mejor crees que ya ni te pienso. Qué sé yo, sino no sé nada de nada. Y a pesar de todo lo siento en mis venas: estás pensando "pero si no hizo nada... si yo no sabía... pero ella sabe menos todavía". A esto, por si se te pasase en mente, te respondo: cierto, soy una desatendida en materia de amor, pero no ha sido por intención de conquistarte. Conquistarte lo hice a mi manera. Lo que tal vez haya ocurrido es que nuestras maneras de conquistarnos no han coincidido, y por eso nos hemos cruzado sin encontrarnos en este cruce de caminos.
Te diré más, hoy he regresado por la calle donde está la cafetería, ésa donde nos bebíamos los ojos, pero ya no estabas. De inmediato, te he buscado en el reflejo del escaparate donde me abrazaste, y tampoco te he visto. Después, he corrido escaleras arriba, la esquina desde donde me llamaste y yo me volví para quedarme sin palabras, y no me has hablado. He tenido que deshacer mi camino sin tu voz, sin tus brazos, sin tus ojos. Sin ti, amigo.
Dime amigo, esta carta que no te mando, las palabras que nunca te he dicho, los besos que jamás te llegarán, ¡qué más pruebas quieres como testigo!
(....)
María Laura Dehayes

Ese amigo tuyo, debe ser tonto....
ResponderEliminar