Aunque nunca he escrito nada autobiográfico en este blog ni en ninguna parte, me planteo la posibilidad de reunir muchos de los borradores y fragmentos que he ido escribiendo sobre mi historia con el viejo loco y reunirlos en un libro. El viejo loco, él ya sabe quién es, se subirá por las paredes cuando lo lea, aunque por otro lado dudo que ni siquiera vaya a leerlo.
Siento una necesidad interna muy fuerte de contar y hacer pública esta historia que me ha desgarrado la piel. No busco la aprovación ni el perdón de nadie, menos el de mis padres, que sabiendo bien poco, ya me han dado la espalda, pues ocurrió hace casi dos años y yo era todavía muy joven. Aquí viene un nuevo fragmento que he escrito hoy y que posiblemente incluya en estas memorias en las que trabajo:
"Lo he sabido hoy viejo loco, cuando recién bajada a la calle los niños me estampaban rosas en la cara, y luego subiendo por las ramblas más flores, y rosas, y libros. "Para tu novio", pero ¿qué novio si el viejo loco lo estropeó todo? Si tú, jodido viejo loco (no me interesa si estás aún en la treintena), me echaste a perder como la rosa marchita de tanta diada, olvidada al día siguiente entre las páginas de un libro que jamás te tomarás la molestia de leer. Viejo loco, arruinaste la posibilidad aquel día esperándome en la puerta, mientras mi amigo me hacía una caricia. Lo estropeaste todo al acercarte y tirarme del brazo. Hoy, al fin he comprendido, y era ya demasiado tarde".

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